COSAS DE TINO TARTA


COSAS DE TINO
La ausencia de bares y comercios por los pueblos ha dado lugar a la aparición de vendedores ambulantes de cosas variadas, los panaderos son ya tradicionales visitadores del mundo rural, dejar el pan charlar unos minutos  o dejarlo en la bolsa sin más, para que luego las gentes lo recojan, se trata de una actividad importante “ir a por el pan”. Otros traen ya mercancía más variada, según me cuentan con márgenes un poco más grandes de los habituales, el llegar a la puerta de casa ha de tener su precio. Algunas personas mayores esperan a por estos vendedores ambulantes con ilusión ya que en muchos casos será la única persona con la que hablen durante ese día, es triste pero la vida es así. En un lugar de cuyo nombre no me quiero acordar un día muy caluroso de verano los miembros de la familia dijeron al ama, “hoy pasa el camión, trae buenos helados y tardas también heladas” añadieron: “sería bueno que le esperases y nos comprases una”. El ama de la casa no hecho en saco roto la petición y cuando intuyó que podría ser la hora del paso del heladero-tendero se fue al camino donde es lugar de su parada, sitio soleado como pocos, llegó el hombre y le compró la tarta además de alguna que otra cosa, metió su tarta debajo del brazo y se dispuso a charlar un rato con el buen hombre y posteriormente con otra persona, el sol de mediodía aprieta bien en ese lugar. El ama pasado un buen rato retornó a casa y deposito la caja de la tarta en la nevera, todo normal. Llegada la hora de la comida se dispusieron a dar cuenta de la tarta y después de despojarla del cartón se pudo comprobar que dentro del mismo quedaba una bolsa con una migajas de tarta y algo de líquido, ¡condenau! exclamó el ama al ver el engaño, la referencia era para el ambulante, pero este solo tendría una parte de la culpa, el fuerte calor del día hace que los furgones refrigerados pierdan fácilmente la fuerza del frio y las cosas de pongan blandas, la espera de la tarta bajo el brazo del ama también haría subir la temperatura, la charla y el camino de vuelta hizo que la tarta en estado líquido terminase en el trayecto esparcida por el suelo a merced de hormigas y otros insectos chupópteros. Se quedaron compuestos y sin tarta y seguro que cuando volvió a ver al desafortunado heladero le diría ¡dámela bien fría, que nun chega a casa nin!
Salud suerte y buen día.              
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Comentarios

  1. cuantos recuerdos de los bares de pueblo me vienen a la memoria en el de tu
    casa vi por primera vez la T.V la verdad hacian un gran servicio pues tenian de todo
    desde azucar asta unas madreñas podias beber comer jugar a las cartas y los sabados y domingo
    bailar

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