RAMÓN DE XUANUCO


COSAS DE TINO
El mundo de la apicultura en el valle de Riocastiello estuvo durante muchos años en manos de personas que sin conocimientos específicos en la materia conseguían tener varios truebanos que en su época daban unos litros de miel para la casa y poco más. Como todo tiene excepciones también había grandes apicultores, gentes que conocían como nadie los movimientos de las abejas y de los enjambres, mi padre (dep) me decía que Carlos (dep) y Emilio de Carlos (dep) eran muy buenos en esta materia y padre incluso mejor pero el hijo era muy bueno también, las personas que tenían algún problema con sus colmenas o con un enjambre les preguntaban o hacían lo que a estos hombres habían visto hacer. Carlos trabajaba las abejas sin más ayuda que su manos pero sabía como hacerlo y cuando no debía meterse con ellas, un poco de humo de cagallones de burro y poco más. Estas gente llegaron a tener dos cortinos de gran capacidad, la melandrera y el castro situados en dos lugares muy especiales para las abejas, cuidaban de ellas en verano como tesoros para que los enjambres se quedaran en casa, el manejo de hierba de las abeas bien retorcida y con un poco de agua hacían que podían llevar un enjambre casi donde les diera la gana. Conocían los lugares de primera parada de los enjambres y como había que hacer para que entraran rápido en días de calor y con tantos truebanos habría que andar listo para que no se fueran. Por la noche en casa sobre todo Emilio comentaba con mi padre los que había cogido, papá aprendió muchas cosas de ambos. Posteriormente la siguiente generación Manolín (dep) hijo de Emilio y nieto de Carlos ya no era tan diestro, para estos bichos hay que recibir un “don” y luego explotarlo. Una vez en un manzano de casa Xuanuco se posó un enjambre muy grande y estaba bastante a mano, un hermano de Lulo (dep) y tio de Pepe (dep) llamado Ramón soltero gran amigo de mi padre y según papá me decía una de las mejores personas que había conocido en su vida. Pues para allá va el bueno de Ramón con un truebano y pronuncio la famosa frase “yo como Carlos”, ya que Carlos mucha gente le había visto como llevaba un enjambre en el brazo sin protección y lo depositaba poco a poco en el truebano, lo que no sabía el pobre Ramón era que Carlos primero buscaba la reina con un palin  muy suavemente y la ponía en el brazo y luego dejaba al resto que se fueran posando desde el codo hasta la mano. Entonces Ramón metió la mano en el enjambre para que se produjera el acto mágico pero este no se produjo y se ganó  un buen montón de picaduras y el enjambre entró al truebano  cuando le pareció oportuno. Luego papá (dep) y aquellos con los que el bueno de Ramón pasaba sus horas de ocio le tomaron el pelo durante bastante tiempo, diciendo: “que Ramón vamos a pillar enjambres”. Hablaremos algún día más tanto de los apicultores como de Ramón, siempre con gran respeto, ya que somos lo que somos gracias a todos ellos.
Salud suerte y muy buena semana.
                                                                   


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