MAESTRA



COSAS DE TINO
Las historias de solidaridad entre los vecinos de los pueblos son interminables, es posible que alguno diga que las historias poco agradables también existen, y es bien cierto pero las de arrimar el hombro cuando hace falta son innumerables. Un matrimonio que estaba de caseiro en una casa de bastantes pocos posibles tenía que tirar de algún vecino algo más pudiente para poder juntar dos vaquinas para xuncer y poder arrastrar el carro, en tareas como la hierba, la roza, traer leña etc.  La amistad de este joven matrimonio con sus vecinos era excelente, estos ayudaban en todo lo que podían, un buen día nuestros jóvenes caseiros contactan con un pariente que les indica que podrán viajar hasta Argentina donde tendrán trabajo a montón pero a buen seguro más oportunidades de las que se pueden sacar de la miseria de compartir las escasas ganancias  de su minúscula explotación con el dueño de la misma. La despedida no fue fácil para nadie, los que se van ya no saben cuando van a regresar en caso de que algún día lo hagan y los que quedan la tristeza y la pena invade sus corazones, una parte de ellos se va muy muy lejos. Este joven matrimonio se instala en este entonces prospero país y trabajan como se suele decir a tres turnos, las cosas les van bien, ganan dinero, adquieren vivienda. Durante varios años la correspondencia va y viene con sus vecinos, estos encantados de que a sus amigos les vaya bien allende de los mares. Un buen día el matrimonio que emigró ya en muy buena situación económica piensan que deberán hacer algo por los que se han quedado en España, después de barajar varias opciones, toman una decisión que cambiaría de por vida la situación de una asturiana. El matrimonio de vecinos que dejaron en España tienen una hija que es la que escribe y lee las cartas que llegan desde Argentina, parece que se trata de una joven inteligente pero que una vez termine la escuela se quedará en casa hasta que le llegue el momento del matrimonio, sin embargo un buen día una de aquellas cartas con matasellos de Buenos Aires iba a decir otra cosa. Abren la carta y además de las cuartillas escritas hay un cheque a nombre del varón de la casa con la cantidad suficiente para poder iniciar los estudios de la hija, eso es lo que indican en la carta, quieren ser sus benefactores, los sucesivos envíos hacen que la joven llegue a los 22 años con la carrera de “Maestra Nacional” como entonces se decía, cuanto agradecimiento, otros decidieron colaborar en escuelas, en caminos o en plazas, pero nuestro protagonistas decidieron dotar de posibles a alguien que nunca les agradecería suficiente todo lo que por ella se había hecho. La vida de esta mujer fue confortable y atendió a sus padres hasta su fallecimiento, nunca se casó. Siendo ya adulta y estando trabajando de maestra viajó a Argentina en al menos 3 ocasiones, no dudo en querer conocer y agradecer personalmente a aquellos dos benditos lo que por ella habían hecho.
Salud suerte y buen día.

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